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Vegetación del Valle de México; la última batalla

Por Julio Cuitláhuac de la Peña


Fotografía de un diente de león
Diente de León por Juan Antonio Sánchez Mejía

El Árbol del Tepozán creciendo entre las grietas.

El árbol de tepozán, nativo del Valle de México y hasta hace unas décadas abundante, se está haciendo cada vez más difícil de encontrar, ya que al no ser considerado de ornato, se elimina al crecimiento de la mancha urbana que ha sustituido su hábitat por concreto y acero, aún así, a veces crece en pequeños resquicios e incluso en azoteas sin impermeabilizar como símbolo de la última batalla de la biodiversidad.


El caso del Tepozán solo es uno de los cientos de plantas nativas de esta ciudad capital que se están disminuyendo en número, como la opuntia o nopal que también se aferra a crecer entre las grietas de puentes peatonales y bardas sin acabados.


El Valle de México es una cuenca hidrográfica cerrada con una superficie de 7 mil 500 kilómetros cuadrados que se encuentra rodeado de una cadena montañosa. La biodiversidad de esta zona que ocupa la capital mexicana alberga mil 600 especies de plantas nativas y naturalizadas.


Sucede que desde la llegada de los españoles hace 500 años, se comenzaron a introducir plantas, arbustos y árboles que se han sumado a las ya existentes: Resultado: no es raro que crezca una bugambilia en lotes baldíos o en camellones, aunque su origen sea de Centroamérica.

Sin embargo, hay sitios que son un verdadero cofre del tesoro en biodiversidad nativa, como lo es la reserva ecológica de San Ángel -echeverías y otras suculentas-, o la cordillera de cerros que forman este valle.


De acuerdo a la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad en su estudio biodiversidad del Valle de México, se deben implementar acciones para proteger el patrimonio de biodiversidad que tiene la ciudad. Además de mancha urbana, los incendios y deforestación afectan el ecosistema.

Plantas endémicas: El tesoro verde

palo dulce (Eysenhardtia polystachya)
Palo dulce (Eysenhardtia polystachya) . Foto por Laura de L.Cárdenas Flores

258 especies de plantas vasculares de la flora del Valle de México son endémicas del país. entre otras destacan las asteráceas, leguminosas, labiadas, así como algunos encinos y pinos.

La importancia de esta la riqueza vegetal en la ciudad radica en el uso de algunas especies de leguminosas como el frijol ayocote (Phaseolus coccineus) en alimentación, el palo dulce (Eysenhardtia polystachya), como medicinal y la pata de vaca (Bauhinia variegata L.) muy utilizada en horticultura ornamental. De la división Lycopodiophyta son medicinales la cola de caballo (Equisetum spp.) y las doradillas (Selaginella spp.). De las euphorbiáceas, la nochebuena(Euphorbia pulcherrima) se cultiva por su valor ornamental.


La flora de la Ciudad de México es muy importante por la cantidad de especies que habitan en su territorio (mil 607), las cuales representan casi 70% de la flora que habita en toda la cuenca de México. Adicionalmente, casi 40% de sus especies son endémicas de México y 25 se encuentran bajo alguna categoría de riesgo según la nom-059-semarnat-2010, lo que es una llamada de alerta a toda la sociedad.


Las culturas prehispánicas conocían y usaban los hongos. La revisión más reciente contabiliza un total de 264 especies de hongos macromicetos para la Ciudad de México, en tanto los musgos son plantas pequeñas que crecen en diversos sustratos, son un grupo importante para la retención de agua de lluvia y evitar la erosión y es considerado como indicador de la salud ambiental.

Se contabiliza una riqueza de 248 especies y variedades de musgos, localizados principalmente en ambientes montañosos alrededor de la cuenca de México. También hay 64 especies de musgos exclusivos de sustratos urbanos como Bryum argenteum y Funaria hygrometrica, que se pueden encontrar en sustratos urbanos como jardines, paredes, ladrillos y hasta coladeras.

Los últimos pastizales


El pastizal, es un tipo de vegetación que dominaba el paisaje del Valle de México hasta hace unos 100 años. Actualmente se localiza principalmente en las alcaldías de Cuajimalpa, Álvaro Obregón, Magdalena Contreras, Tlalpan y Milpa Alta, en la región de Bosques y Cañadas, ocupa una superficie aproximada de mil 600 hectáreas.


Estos pastos y zacatones altos, se ejemplifican con M. macroura, Festuca tolucensis, F. amplissima y Stipa ichu, así como por herbáceas como la cola de borrego (Castilleja tenuiflora), jarritos (Penstemon gentianoides), mirto(Salvia).están presentes también cardo santo (Eryngium proteiflorum), flor de hielo (Gentiana spathacea), la orquídea (Platanthera volcanica) y el rabanillo (Senecio toluccanus).


Para el investigador Jaime Ernesto Rivera Hernández los matorrales y pastizales ofrecen a la fauna que le habita una serie de servicios ambientales que aportan elementos importantes para su supervivencia y calidad de vida.

Bosques, el pulmón herido de la parte alta


Pese a que los bosques de la ciudad cuentan con un decreto presidencial de veda forestal desde el año de 1947, cada año disminuye su presencia.


Los bosques sirven para la captación, filtración y mejoramiento de la calidad del agua, el control de los ciclos hidrológicos, la generación de oxígeno y asimilación de diversos contaminantes.

También asisten para el mantenimiento de la calidad gaseosa de la atmósfera (la cual ayuda a regular el clima), la generación y conservación de suelos fértiles, proporcionan alimentos, materias primas y recursos genéticos, medicinales y ornamentales, son un refugio para la vida silvestre y la conservación de la biodiversidad.


Otro de los rasgos distintivos, es la presencia del bosque mesófilo de montaña que se ubica en pequeños grupos en cañadas de la delegación Magdalena Contreras y los Dinamos. Por su parte, el bosque de pino es el tipo de vegetación más extenso con una superficie mayor de 24 mil hectáreas al sur -pino de montaña (Pinus hartwegii), así como huejote (S. paradoxa), enebro (Juniperus monticola) y aile (Alnus jorullensis subsp. jorullensis)-.


El matorral xerófilo agrupa comunidades vegetales en las partes secas de la entidad que ocupan una superficie de poco más de 4 mil hectáreas de Bosques y Cañadas, Serranías de Xochimilco y Milpa Alta, Sierra de Guadalupe y Sierra de Catarina.


Algunas de las especies que la caracterizan son como el tepozán (B. cordata), chapulixtle (Dodonaea viscosa), pirul (Schinus molle), ortiga de tierra caliente (Wigandia urens), el zoapatle (Montanoa tomentosa) y la endémica palo loco (Senecio praecox).

El bosque de encino está en peligro de desaparecer en la ciudad de México, pues se ha ido remplazando por la mancha urbana.

El bosque de encino está en peligro de desaparecer en la ciudad de México, pues se ha ido remplazando por la mancha urbana. Actualmente solo ocupa 4 mil hectáreas. Las principales especies que lo caracterizan son Quercus rugosa, Q. laeta, Q. crassipes, Q. castanea y, más escasamente,Q. obtusata, Q. candicans, Q. crassifolia y Q. dysophylla; además de pino (Pinus leiophylla y P. hartweggi), mamojuaxtle (Clethra mexicana), madroño (Arbutus xalapensis), palo amargo (Garrya laurifolia) y el capulín (Prunus serotina subsp. capuli).


De cuerdo a la descripción de Rzedowski de 1978, el bosque de oyamel del poniente de la ciudad se extiende por 11 mil hectáreas, se encuentra entre los 2 500 y 3 500 msnm. Incluye especies como huejote (Salix paradoxa), palo amargo (Garrya laurifolia), sauco (Sambucus nigra var. canadensis) y tepozán (Buddleja cordata), entre otros.

Riqueza lacustre

La vegetación acuática y subacuática era muy característica del valle de México. Debido al avance de viviendas la extensión de la zona lacustre se ha disminuido y lamentablemente se encuentra amenazada.